1 de mayo de 2016

Luego de pensar y de pensar, me di cuenta que uno no se enamora de los lugares, si no de la gente, de los momentos y de los seres vivos que hay en ese lugar.
En este año, conocí una provincia hermosa, más que hermosa, maravillosa...Córdoba. Tuve la suerte de estar muy bien acompañada en ese viaje, mi compañero de viajes y de vida. Conocimos algunos lugares de esa provincia, es muy grande como para poder hacer todo en 15 días, pero de esos lugares me lleve algo de cada uno. Pero en especial de una ciudad en particular, Capilla del Monte, la ciudad de los extraterrestres y de la naturaleza pura.
En ese lugar tuvimos la hermosa suerte de conocer unas personas maravillosas, llenas de vida y de magia, cada una de esas personas me enseño algo. Entender a un chico de mi edad o un poquito menos sordo-mudo, aprender de sus manualidades y de las de su hermanito, esa alegría a flor de piel que transmitían a pesar de los dolores de la vida. Además de ellos, conocimos a una pareja con su gordito hermosos! Unas personas que nos transmitieron paz y mas ganas de viajar y conocer y volver a Capilla.
Pero no solo fueron las personas que hicieron que me enamore de ese lugar. Fue también la presencia de dos angelitos que hicieron de mis días uno mejor que el otro. Chancho uno y chancho negro. Ellos fueron nuestros guías en cada aventura y cada caminata al aire libre, bajo el sol a las dos de la tarde. Ellos estuvieron ahí, metiéndose en cada charco de agua para refrescarse pero siguiendo nuestro paso. Nos hicieron gritarle a otros perros para que no los ataquen, pelearnos con personas, y hasta rechazar volver en auto solo para traerlos a ellos. Eran dos animales que apenas nos escuchaban en la mañana dentro de la carpa, asomaban la trompa en la carpa y automáticamente se metían moviendo la cola y dándonos besos. El Chancho Negro me abría la puerta del baño cada vez que yo desaparecía y se daba cuenta que estaba ahí. Fueron ellos quienes hicieron que me enamorara cada día mas de ese lugar. Y fue por ellos que salí llorando de esa terminal, pero con la ilusión de que el verano que viene, o antes si es posible, van a estar ahí, con su alegría y sus besos.
Donde quieran que estén, espero que sigan moviendo sus hermosas colas!

4 de enero de 2016

Cuando me abraza siento que me pierdo en sus brazos, esos brazos grandes y protectores, fuertes. Cuando me abraza siento que nada malo va a pasar, que el mundo se termina en Él y que no existen los problemas ni los de afuera.
Cuando me abraza y veo su mano junto a la mía me doy cuenta que estoy protegida, que me ama, que me cuida de todo mal.
Cuando me abraza me doy cuenta que Él es mi mundo....Sólo que Él no lo sabe, Él no sabe lo que significa cada abrazo para mi, lo que significa dejarme caer en sus brazos y mirarlo fijamente a los ojos,..., no sabe lo que veo en sus ojos. Pero no es que no lo sabe porque no se de cuenta, sino que no lo sabe porque yo no se lo demuestro, porque me volví tan dura que no demuestro lo que siento al mirarlo a los ojos. Pero si Él supiera que al mirarlo a los ojos puedo encontrar paz, que me vuelvo a enamorar, que con mirarlo a los ojos me alcanza y sobra para decir -sí loco, acá me quiero quedar de por vida-, si Él supiera todo esto, se quedaría tranquilo de que no me pasa nada malo.
Si Él supiera lo mucho que lo amo, sería todo tan distinto...

27 de junio de 2015

Eras un rompecabezas...

Fue hace ya unos cuantos meses que supe que algo diferente eras (y el tiempo me dio la razón) pero quise quedarme a probar, a intentar, a tirarme a un vació sin pensar. De a poquito te fui conociendo un poco más. Fui notando que eras un rompecabezas al cual le faltaban piezas, y otras tantas estaban rotas. No importaba, eras un desafío, y no hay nada que me guste más que los desafíos. ¡Qué rompecabezas más complicado, por favor!
Decidí entregarme por completo a vos, pero de vos no recibí lo mismo. Parecías un sube y baja, un día yo lo era todo, y al otro día ya no importaban los sentimientos
Me costó tanto armarte, lograr hacer encastrar pieza con pieza, arreglar otras tantas rotas y tratar de fabricar unas nuevas para no dejar espacios vacíos. Yo empecé siendo tu distracción y terminé siendo tu armadora. Fue llegando a la primavera que algo en vos floreció. Empecé a notar como de a poco te empezabas a preocupar, a cuidar a tu armadora, a notar cada detalle por lo más mínimo que este fuera. Al poco tiempo de este "renacimiento" se vino el desafío más importante,..., un mes a distancia. ¿Cómo hacer para que el rompecabezas no se vuelva a desarmar? , ¿Cómo hacer para que la armadora, a la vez, no se desarme? Pero de algo se dieron cuenta,..., habían armado, además de nuevas piezas, piezas de encastre entre ellos. Ya no se trataba más de una armadora y un simple rompecabezas; ahora se trataba de piezas que una vez encastradas, ya no había maneras de separarlos. Ahora se trataba de un mismo alma, dividido en dos...


Agustina Belén Flores. 

29 de septiembre de 2014

¿Cómo hacer? ¿Cómo hacer para salir adelante después de todo lo malo que nos toca vivir? Cuesta, no? Con solo pensar que la vida a veces te da pálidas, una tras otra, y en lo único que podemos pensar es en ¿Voy a salir?...Yo creo que si. A veces sentimos que porque un chico nos deja, o no le gustamos, es el fin del mundo, pero no, no es así. Porque por un segundo no nos ponemos a pensar en cómo está el otro? Porque no nos dejamos de ver un poco el ombligo de uno mismo? Hay cosas mucho mas serias que a veces las dejamos de lado. A veces siento que a la gente lo único que le interesa es uno mismo, que nunca se ponen el los zapatos del otro. Pero...¿Será así de verdad?

23 de septiembre de 2014

Viviré a conciencia esta lección?

Hola, qué tal, buenos días, vengo a hacer mi declaración. Creo encontrar la salida porque se que cuento con vos.
Aunque te culpe de todo y me enoje hasta sin razón. Tengo que darte la diestra, siempre existe el mal menor. Viviré a conciencia esta lección.
-debemos cambiar de aire- me dijiste hace ya un montón. Siempre obstinado en mí parte, no quise darte la razón.
Claro está que no pifiaste y ahora el aire es mucho mejor. Si acostumbrara a escucharte no existiría esta canción. Viviré a conciencia esta lección.
Y hoy, aunque llueva y yo no esté de humor. Se que vas a estar siempre ahí dentro de mí. Empujándome a seguir, levantándome si caigo, viendo luz aún si muere el sol.
Mi intención de hacer las pases esta vez es en do mayor. Tiremos juntos del carro que acá adentro estamos los dos. Viviré a conciencia esta lección.

Fernando Vecchio.