30 de septiembre de 2012

Hola, que tal, ¿cómo te va? Que raro verte por aquí. Te ves diferente, me sorprende verte.
Yo que jure nunca volver a verte, pensé que siempre fue mejor así.
La soledad hoy llega a mi casa, sin avisar, con su equipaje, se sienta en la mesa y pide café. Me dice que se quedará un rato. La soledad llegó tan tranquila, dice que no tiene prisa, se sienta en la sala a ver la T.V . Llegó para quedarse esta vez.

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