Meses esperando aquello. Sales del coche después de 6 horas sentada. Y lo hueles. Dios, cuanto tiempo esperarlo olerlo. Sientes como tu piel se vuelve más y más pegajosa. La humedad típica de allí. No esperas más. Corres a verlo. El mar. La playa. Gente bañándose, jugando con él. No me digas porque, pero siempre he pensado que las olas eran una forma de que el mar se divirtiese contigo. Notas cada granito de arena. Te vas acercando y lo acaricias, te acaricia con cada pequeña ola que roza tus pies. Increíble. Allí los ves. Tus amigos, tu gente. Nada como ellos. Días que se pasan como simples minutos. Días de 48 horas. Días que no quieres que se acaben en el mejor sitio, con la mejor compañía. Días en los que tan solo te sientas en la playa y ves como el tiempo pasa, como esperas que todo eso se quede gravado en tu memoria, para poder recordar cada sonido, cada color, cada olor, cada imagen. Todo.26 de abril de 2012
Meses esperando aquello. Sales del coche después de 6 horas sentada. Y lo hueles. Dios, cuanto tiempo esperarlo olerlo. Sientes como tu piel se vuelve más y más pegajosa. La humedad típica de allí. No esperas más. Corres a verlo. El mar. La playa. Gente bañándose, jugando con él. No me digas porque, pero siempre he pensado que las olas eran una forma de que el mar se divirtiese contigo. Notas cada granito de arena. Te vas acercando y lo acaricias, te acaricia con cada pequeña ola que roza tus pies. Increíble. Allí los ves. Tus amigos, tu gente. Nada como ellos. Días que se pasan como simples minutos. Días de 48 horas. Días que no quieres que se acaben en el mejor sitio, con la mejor compañía. Días en los que tan solo te sientas en la playa y ves como el tiempo pasa, como esperas que todo eso se quede gravado en tu memoria, para poder recordar cada sonido, cada color, cada olor, cada imagen. Todo.
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